Intentar adquirir un nuevo hábito no es fácil, pero tampoco imposible, y sabemos que ha menudo es ciertamente necesario.

Cuando intentamos adquirir un nuevo hábito todo se nos torna complicado, difícil de lograr se nos vuelve lejano o prácticamente imposible por más de que procuremos esforzarnos, y es por que nos estamos saliendo de nuestro comfort desentrañandonos de un hábito previo ya arraigado en nuestra conciencia, para poder tomar acción de hacer algo «nuevo» o «diferente». Estás reprogramando tu cerebro y tu cuerpo.

Cuando se trata de yoga, suelen haber días en los que es más fácil dejar la estera a un lado acumulando polvo en vez de nuestro sudor. El yoga no siempre es un hábito fácil de adoptar, pero prácticandolo casi todos los días puedes descubrir una transformación mucho más allá de la estera. Es un viaje espiritual y mental que se ha convertido en un hábito de estilo de vida más que físico.

Aquí, algunos consejos que te ayudarán a pasar de un pasatiempo a un hábito:

  1. Tener un diario:

Es hora de mentalizarse, tomar aire y dejar algunas cosas por escrito para consultarlas cada vez que necesites un recordatorio.

¿Qué tipo de hábito de yoga quieres hacer? ¿Cuántos días de la semana quieres practicar? ¿Cuánto tiempo (idealmente) será cada práctica? ¿Dónde practicarás?

Deje clara su intención, el POR QUÉ, tener este nuevo hábito. Es importante tener claro qué impulsa tus acciones.

Decide un mantra personal para mantenerte conectado con tu intención. Esto puede ser algo que repites en tu meditación diaria, práctica o vida. Personalmente, usa una frase «El yoga es libertad» porque veo el espacio, la apertura física y la libertad mental que ofrece la práctica.

2. Programarte:

Antes de que comenzaras a lavarte los dientes por tu cuenta, tus padres lo programaron para ti. Establece un recordatorio en tu movil, en tu agenda, en tu laptop e incluso en tu TV. El punto es que todo debe ser parte de un programa antes de que se convierta en el hábito.

Programar tiempo para yoga en su agenda es tan importante como una reunión con su jefe sobre un posible aumento de sueldo, así es este momento crucial para USTED y su nuevo hábito. Ten eso en serio. ¿Aun mejor? Programe y pague las clases por adelantado para que usted sea responsable y sienta que debes presentarte.

3. Poner llamados visuales:

No se puede evitar lo inevitable. Dejar una colchoneta con bloques, accesorios, música, etc. es una de las formas más visuales en que puedes recordar con la visión. Es como tener un elefante blanco en la habitación: puedes fingir que no está allí, pero mentalmente te llama. Y, en este caso, eso es una gran cosa! haz que esos elementos visuales te llamen y te animen a practicarlo.

4. Conoce tus excusas y sé más inteligente que ellas:

El primer paso del cambio es ser honesto contigo mismo. Conocer sus principales excusas para no practicar, y ser más inteligente que ellas. Escriba la contraparte de cada excusa y haga referencia a ella cuando necesite coger el sartén por el mango.

Por ejemplo, cuando está «demasiado cansado» para practicar, un lado del cerebro dirá: «Lo hago mañana», pero tu contraparte debe decir: «Comencemos a fluir, solo por 10 minutos, y veamos qué sucede. » La mayoría de las veces, comenzar es más de la mitad de la batalla.

La idea de este concepto no es presionarte demasiado (hay muchas actividades de acondicionamiento físico para ofrecerlo), sino adquirir una mayor conciencia de tus tácticas de resistencia y crear mejores estrategias para superarlas.

  1. Reflexiona sobre la recompensa:

Después de su práctica, tome su diario y anote los pensamientos, emociones o reflexiones recogidas, especialmente en aquellas que lo hacen pensar: “Es por eso que  se practica el yoga”. Sepa que algunas veces, estas reflexiones serán positivas pero no siempre. Eso es parte del viaje del yoga, con muchos sube  y bajas, lágrimas, sonrisas y alegría. Al final, solo eres tú, la colchoneta, tu respiración y donde tu mente y cuerpo pueden llevarte.

Tomado de: Live free warrior, por Sara Quiriconi.